CorrÃan las vacaciones del año 1998, Puerto Power, una localidad en nuestro querido pais, en la novena región. Era de noche, venia con mis primas luego de una extensa caminata desde la playa, pub, trago, un poco de todo... caminabamos hacia la casa, cuando desidimos pasar a ver las ruinas, a mi mente se viene el recuerdo de la pelÃcula Chilena "La frontera", ya que estas ruinas aparecian en su esplendor en aquel largometraje. A medida que nos acercábamos la luz se hacia mas escasa, la inmensidad del campo hacia imposible ver mucho mas delante de tus ojos... Caminamos por la playa, estaba aún más oscuro, la greda aparecÃa en nuestros pies, señal de lo cercano que estábamos, las palmeras derribadas daban cuenta del poder del mar, de lo duro del maremoto del 60, pasabamos saltando las palmeras del suelo, una tras otra... yo siempre guiando nuestra "excursión".
Nos acercábamos a la casona, destruida y maltratada por el tiempo, por el amar, y por los infelices de siempre... sólo se anteponÃa entre ella y nosostros una palmera caida, nos acercamos a ella... en ese momento la vimos, estaba parada mirando el mar... preciosa, serena, su mirada era triste, algo necesitaba, algo habÃa perdido... En un principio no sabia que era, cuando noté que se desvanecÃa mil dudas entraron en mi cabeza, no era posible, no puede ser posible. Nos miró, y comenzó a caminar donde estábamos, ¿qué se hace en esos momentos?, la vista se te nubla, el corazón se te arranca, tu mente recorre y recorre imágenes en busca de una respuesta, sin tener muchas para tal acto... correr quizas es lo más aceptable, pero como hacerlo cuando tienes las piernas congeladas? quedarte ahi? esperar lo inexplicable?
Corrimos... nunca miramos hacia atras... me detuve cuando la distancia era prudente... ella estaba parada en la palmera, con la misma mirada perdida y lastimosa... no era mi imaginación, seguÃa ahÃ... pero ya estábamos lo suficientemente lejos como para no sentir aquel horroroso miedo...
seguimos caminando hasta llegar a la casa... contamos lo sucedido... pense que nadie nos creerÃa, pero mi abuela, como mujer de campo, que vivió muchas cosas similares, con extrema calma nos dijo "un entierro, quizás la joven murió sin llevarse algo muy preciado para ella"...
yo, no podia despavilar aún de tal vivencia... fue la mejor reacción? no se... me arrepiento? un poco, estando tan cerca de lo inexplicable corrÃ, reacción natural creo, ojalá tenga la oportunidad de no correr... enfrentarlo...
espero les haya gustado...
pocas lineas, pero al menos hicieron volar mi imagacion a ese año, ufff
genial!